Matilde
Matilde convierte lo que dictas o escribes en un pedido con sus códigos y sus precios, y contesta preguntas sobre el catálogo. Solo sabe lo que hay cargado, que es lo que ves en Catálogo y en Clientes.
Lo que no hace: no inventa referencias ni precios, no busca en internet y no contesta fuera del pedido y del catálogo. El precio lo pone siempre el sistema, nunca el modelo.
Con tu permiso, Matilde cuenta cómo se usa para saber dónde falla: que has dictado un pedido y cuánto duró, cuántas líneas salieron y cuántas hubo que corregir, cuánto tardó en resolverlas, que has preguntado al catálogo y si la pregunta cayó dentro, que el pedido se creó y con cuántas líneas, y los fallos del micrófono y los errores de la pantalla. Son recuentos y tiempos.
Lo que NO sale de aquí: lo que dictas, los nombres y los códigos de tus clientes, los precios y los importes, y tu nombre o el de quien sea. De tu navegador solo viajan cuál es (Chrome, Safari) y su versión, qué sistema tiene y su versión, y si es móvil u ordenador: ni la dirección de la página, ni de dónde vienes, ni la cadena completa del navegador, ni el idioma del navegador, ni tu zona horaria, ni el tamaño de tu pantalla, ni ningún identificador de campaña publicitaria. Quien usa Matilde viaja como un código calculado en el servidor que no se puede deshacer y que es distinto en cada empresa; si el dispositivo pasa de una persona a otra, lo guardado de la anterior se borra. Viajan además dos códigos que genera la herramienta de medición y que no dicen quién eres: uno de la sesión y otro del navegador, que se estrena en cada carga de la página. Los datos van a PostHog, en la Unión Europea. Si dijiste «Rechazar», no se manda nada: ni una sola petición sale del navegador.
De un error de la pantalla sale el tipo (por ejemplo, «TypeError») y en qué fichero y línea de Matilde ocurrió. El texto del mensaje no sale.
Comprobando…
Salen de los datos cargados. «Probar» te lleva a la pantalla del pedido con el texto puesto y el cliente elegido; no envía nada hasta que pulses tú.